El fin. Prt. 1[Historia]

Imagínense esto, estás en una habitación, hay dos ventanas en frente tuyo, abiertas, no hay cortinas, estás amarrado a una silla, tienes una mordaza encima, y solo puedes ver y escuchar, imaginen el sonido que comenzaré a describir, empiezas escuchando el ajetreo de la calle, los arrancones de los autos, el rechinar de las llantas, un motor estallando, y los gritos, oh los gritos, incesantes, no determino si son de júbilo o de terror, lo único que ves son dos ventanas, que dan al aire libre, ves el cielo rodeado de nubes, tratas de voltear pero no puedes, hay algo que te impide hacerlo.

¿Qué harían en esta situación? ¿Llorar? Llorar es algo por dónde empezar ¿Gemir? ¿Gritar? Claro, no hay razón alguna para no hacerlo ¿Maldecir? Es bastante obvio ¿Desesperarte y caer en el miedo? Siguiendo la lógica es el último paso antes de aceptar lo peor. O, ¿pelear? ¿Encontrar una solución? ¿Nunca perder la esperanza? Eso, es lo mejor…

Te tambaleas de un lado a otro, tratas de caer, de esa manera cambiarás tu vista y podrás encontrar algo que te ayude, tratas de hacerlo, te das cuenta que una pata está floja, lo aprovechas y te tambaleas hasta finalmente caer, sientes en tu espalda un inmenso dolor, gritas de alegría y de dolor, ahora puedes ver el techo, tu primera reacción es quedar boqui abierto y con los ojos bien abiertos, dado que no hay techo, ves el cielo azul, volteas la mirada hacia arriba para ver que tenías en la espalda, no hay nada, no hay pared, solo cielo, ahora tienes una mayor concepción del cuarto, tres paredes, una enfrente y una en cada lado, la de enfrente tiene ventanas, sin embargo no sientes la brisa o el viento, ni escuchas algún sonido proveniente de atrás, sigues con tu plan de escape. A este ritmo estarás comiendo chuletas ahumadas en la mañana. Tus favoritas. De la pata floja de la silla tratas de golpearla con tu pie, quizás puedas romperla y jalar ese pedazo a tus manos para cortar las sogas, tras varios intentos consigues romper un pedazo de la pata, te tambaleas otra vez, pero ahora con la intención de mover tu cuerpo y la silla hacia donde está el pedazo, no sabes cuánto tiempo duró, pero lo lograste, con tus manos recoges el pedazo y comienzas a cortar la soga de tus muñecas, ves que el cielo se va tornando gris, y cada vez va oscureciendo, ya logras distinguir la luna, una luna enorme y brillante, cortas la soga, ahora con tus brazos libres cortas las sogas de tu cintura y de tu pecho, al hacerlo prosigues con las de tus pies, se podría decir que eres libre, salvo que sientes algo que retiene tu cabeza, al intentar levantarte notas que hay algo pegado a tu cabeza, con las manos tratas de reconocerlo al palmearlo y sentirlo al tacto, pero no sientes nada, tratas una vez más de levantar la cabeza y lo consigues, ya eres libre. Te levantas del piso y ahora ya tienes una imagen completa del cuarto, además de todo lo que habías notado, ahora captas una especie de refractario, un pedazo de vidrio enorme en la pared contraria a las ventanas, extraño, ahora hay pared, y techo, volteas al piso, te asustas, hay sangre, todo el suelo está teñido de un rojo oscuro, el cual se está escurriendo a lo largo de todo el lugar, apresuradamente tocas todo tu cuerpo, para ver de donde sale toda la sangre, te alivias, la sangre no sale de tu cuerpo, pero ahora queda la incógnita, ¿de dónde sale la sangre?

Sientes un escalofrío en todo tu cuerpo, sabes que tienes que salir de ese lugar no importa que, tratas de hacerlo por la ventana, pero observas que hay muchos metros de donde estás al suelo, y no hay ninguna escalera o algún tubo que puedas usar para bajar, pero notas que hay varias cuerdas encima de las ventanas, pegadas a la contracara de la pared, notas que llevan al techo, quizás hay unas escaleras en el techo, al fin de cuentas es un edificio, siempre hay escaleras así, sabes que es peligroso por lo que armas una cuerda salvavidas improvisada de las sogas cortadas, y la amarras a la silla, aseguras la silla para que no se caiga por las ventanas, ya todo listo te aventuras y sales por la ventana, pones tu pie izquierdo en el borde inferior, mientras que con los brazos te sujetas al borde superior y te agarras de la cuerda pegada, al hacerlo subes tu pie derecho al borde, te giras y comienzas a subir, es difícil, ya que la cuerda está muy pegada, y no tienes mucho espacio de donde sujetarte, aun así subes, no sabes cuánto tiempo te estás haciendo, lo único que sabes es que pronto serás libre, sientes la brisa, el viento fresco en tu cara y en todo tu cuerpo, una gran felicidad inunda todo tu ser, ya estás pronto al techo, no te atreves a mirar abajo, no quieres hacerlo, le temes a las alturas, y sabes que si miras el fondo, caerás al fondo, tras un tiempo consigues subir, con tus brazos te aferras al suelo del techo, con todas tus fuerzas tratas de subir todo tu cuerpo, lo consigues, al hacerlo te quedas recostado sobre el techo, ríes, ríes mucho, una gran satisfacción te llena, te levantas y miras a tu alrededor, no hay nada, no hay escaleras, o algún cuarto que tenga escaleras, no hay nada, solo el cielo oscuro, la luna, y piso del techo, sin más remedio te atreves a ver el fondo, y lo que ves no te gusta para nada.

Los coches están volcados, algún que otro bus está en llamas, los semáforos no funcionan, todas sus luces están prendidas, logras distinguir varios cuerpos, regados por el asfalto, la calle, alguno que otro en varios parabrisas de los coches, no ves nada moviéndose, ¿qué pasó? Te preguntas, no sabes como reaccionar, estás en shock, te quedas mirando el escenario por unos minutos más antes de decidir que hacer, pasado unos minutos, asientas con la cabeza, con mucha seguridad acerca de que hacer, sabes muy bien que es lo mejor.


Pones tus pies en la orilla del techo, y saltas.

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